Que tristeza me da haber tomado el camino de retorno por un momento.
Me siento impotente, pero negar lo que me pasa es nauseabundo.
Globalizar mi problema solo me ayuda a no poder enfrentarme con el monstruo que me persigue, no canalizar. Generalizar me impide pararme de manera firme, con mis dos pies y afrontar cielos, mares, lo que sea con tal de sonreír cada dos horas, y así comprender que la felicidad son momentos, no estados constantes.
Yo no me voy a quedar en el quisiera. No nací para los grises.
Es genial tocar fondo, saber que mucho más no se puede bajar.
Pero ya corrió mucha agua abajo de este puente, le canté a las desilusiones, son tiempos de cambios. (Si , nuevamente!).
Voy a ser una más que logre cumplir lo que se propone. Lo que se merece.
Tengo todo para hacerlo.
Voy a accionar.
viernes, 27 de agosto de 2010
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